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Uno de los elementos de mayor importancia para una vida sana es la alimentación. Sin embargo, no siempre estamos conscientes de la influencia que tiene este factor sobre una amplia variedad de aspectos de la vida de nuestro perro. Es por ello que a continuación te presentamos una breve guía, dividida en siete simples puntos, que recorre las ideas y prácticas más comunes en torno a la alimentación, con sus respectivas sugerencias y explicaciones. Además, también te ofrecemos los tips más importantes sobre la alimentación y su relación con la edad de tu mascota; los mitos y realidades de los alimentos comerciales y una serie de recomendaciones y advertencias sobre los alimentos que pueden ser dañinos para los perros. Todo ello, con la idea de que tu amiguito goce de una vida sana y feliz.
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1) Si quieres que tu perro te adore, recuerda que el amor entra por la panza. Una buena alimentación se transparenta en la condición física de tu perro: el pelo brilla y toma un color más firme, la piel conserva su elasticidad y tu perro se ve contento, vigoroso y activo. Además, se mantendrá sano, y si llegara a sufrir alguna enfermedad su recuperación será más rápida. Recuerda, una alimentación adecuada conserva una vida feliz. Y tu perro te adorará por ello.
2) El sabe lo que quiere: cada perro come lo que necesita. Los perros son como la gente: cada uno es un individuo con características, preferencias y necesidades particulares. Aunque tengas dos perros de la misma edad, raza y sexo, éstos pueden tener diferentes costumbres y actividades y, por tanto, distintos hábitos o requerimientos nutricionales. Tal vez uno de ellos coma más rápido que el otro y debas alimentarlos en lugares separados, o que uno se la pase corriendo todo el día y jugueteando por el jardín y requiera más energía. Considera las características propias de tu perro cuando definas su dieta. En verdad, no hay dos perros idénticos. La observación, el sentido común y el buen consejo del veterinario te serán de gran ayuda.
3) No sólo de carne vive tu perro. Pensar que los perros comen solamente carne es un mito: ningún perro es cien por ciento carnívoro. Si te fijas bien, verás que a tu perro le gustan otras cosas; necesita una dieta balanceada que incluya verduras y cereales además de carne. Puedes darle carne magra de res, pollo o vísceras bien cocidas y proporcionarle también un guiso de arroz con verduras, todo ello sin más condimento que una pizca de sal. Con la carne cruda hay que tener cuidado, porque contiene bacterias y parásitos que pueden perjudicar su salud.
4) ¡Cuidado! Tu perro no debe comer cualquier cosa. Los sobrantes de la carnicería, en su mayoría pellejos, huesos y cartílagos, tienen un bajo aporte nutricional y mucha grasa; además, en exceso provocan estreñimiento o diarrea. Puedes hacer feliz a tu mascota con huesos redondos de res, como los de rodilla y cadera, o con trozos de huesos largos como el tuétano, que no se astillan, le sirven de juguete y le limpian y fortalecen los dientes.
5) Una opción práctica para una alimentación balanceada. La mejor elección para que alimentes a tu perro es que compres alimento comercial, porque está balanceado y existe en el mercado una gran variedad de opciones, diferentes marcas y fórmulas para las distintas etapas y actividades de cada perro. Además, son muy prácticos: los encuentras en cualquier tienda, los almacenas con facilidad en casa, y sólo tienes que servir la cantidad adecuada para tu mascota. Esta opción resulta más rentable que elaborar día a día la comida de tu mascota. Sin embargo, si tienes la disposición, el tiempo y los recursos necesarios averigua con tu perro si prefiere la sopa tradicional. Te asombrará que a tu perro le guste tu espagueti favorito.
6) Nada de probaditas. Tú puedes ser la causa principal de que tu mascota tenga una alimentación mala y desordenada. ¿Quién puede resistir a esos ojos de yo no fui, de dame una probadita, como si jamás le dieras de comer? Terminamos ofreciéndole un pedacito, casi siempre por pura culpa, y nos consolamos inocentemente pensando cosas como qué tanto es tantito. Pero, ¿cuántas veces se puede repetir esto al día? Es posible que más de cuatro veces, y que esas probaditas acaben convirtiéndose en una buena ración que afectará su horario de comidas y su digestión, provocándole gases, excremento fétido, y estreñimiento o diarrea, además de mal aliento y dientes con sarro y caries. Por su bien –y el tuyo– no le des a tu perro dulces ni compartas tu comida con él, pues además, tu amigo corre el riesgo de volverse obeso y que lo afecten enfermedades cardiovasculares graves.
7) ¿Cuántas veces al día lo debo alimentar? La frecuencia de la alimentación diaria de tu perro varía de acuerdo a su edad:
— De uno a tres meses de edad,
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Hay alimentos que de plano no son recomendables para tu perro, e incluso hasta pueden llegar a ser peligrosos. Toma los siguientes consejos muy en cuenta:
Chiles e irritantes. No le des irritantes, o sea, alimentos con chile, grasa, comida chatarra, dulces, etcétera.
Sobras. No le des desperdicios de nuestra comida como alimento. Tu mascota no es un procesador de basura.
Huesos de pollo. Nunca le des huesos de pollo, te lo repetiremos hasta el cansancio, pues se astillan y entierran en cualquier parte de su tracto gastrointestinal, provocando serios daños; además, no son totalmente digestibles y le pueden causar extreñimiento o diarrea con o sin vómito.
Leche y sus derivados. No le des demasiados productos lácteos a tu perro adulto por dos razones: lo engordan y, si desarrolla intolerancia a la lactosa, le pueden producir diarrea y vómito.
Huevo crudo. No le des huevo crudo, porque la clara contiene avidina, un factor que impide la absorción de la vitamina B1. Lo que sí puedes hacer es darle la yema cruda o el huevo cocido completo una vez a la semana.
Ajos y cebollas. Nunca le des cebolla o ajo. La cebolla tiene toxinas que destruyen los glóbulos rojos, y causan anemias severas e inclusive la muerte si no es atendido a tiempo. El ajo causa hipertensión arterial.
Papas. La papa sólo puedes dársela cocida, porque de lo contrario le causarás una intoxicación, por causa de la solanina, componente de ese tubérculo en su estado crudo que es nocivo para los perros.
Chocolate. El chocolate contiene teobromina y cafeína, sustancias tóxicas presentes en los chocolates con leche y los chocolates comunes, excepto en el chocolate blanco. Estas sustancias provocan sobreestimulación de su corazón y si la administración es constante, sufrirá vómito, diarrea y obesidad; en casos graves puede llegar a ocasionarle una inflamación del páncreas (pancreatitis).
Acuérdate que la alimentación de tu perro es fundamental para su salud y su felicidad.
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